Acompañados de docentes, auxiliares, padres de familia y la enfermera de la institución, los estudiantes vivieron una experiencia educativa inolvidable. Durante el recorrido pudieron alimentar y acariciar animales, pasear en pony, visitar biohuertos e invernaderos, y participar en talleres creativos y juegos al aire libre.

La actividad permitió a los niños aprender sobre la naturaleza y el cuidado de los animales, observando de cerca su alimentación, comportamiento y entorno. Además, la visita fortaleció valores como la empatía, el respeto y la responsabilidad, al promover el contacto directo con el medio ambiente.

Cada momento compartido se transformó en una experiencia significativa que quedará en la memoria de los niños, enriqueciendo su formación y conexión con la naturaleza.